LA SANIDAD DIVINA MILAGROSA
Nuestra pregunta para este estudio es esta:  ¿El don de sanidad que estaba entre los dones espirituales de la era del Nuevo Testamento ha continuado hasta esta época?  ¿Está Dios sanando milagrosamente ahora como lo hizo en la época del Nuevo Testamento?  ¿Hay hombres hoy día sobre quienes Dios ha conferido el «don de sanidad» como fue conferido en la época del Nuevo Testamento y mencionado por Pablo en .1 Cor. 12:4,9?  En este pasaje de la escritura los dones fueron conferidos sobre los primeros Cristianos  por el poder del Espíritu Santo y ejercidos a través de ellos.  Aun cuando había «diversidad de dones» (v.4), todos ellos eran obrados por el mismo Espíritu.  Mencionados en este pasaje están los dones de:  (1) sabiduría, (2) ciencia, (3) fe, (4) sanidades, (5) hacer milagros, (6) profecía, (7) discernimiento de espíritus, (8) lenguas, (9) interpretación de lenguas.  Usted notará que los «dones de sanidades» son sino uno de los poderes milagrosos especiales dados por el Espíritu Santo.  ¿Está este don existiendo ahora y están los hombres ejercitando tal poder ahora por la voluntad de Dios?
Será imposible arribar a una correcta concepción de lo que la Biblia enseña sobre este tema sin primero llegar a una correcta concepción de la enseñanza de la Biblia sobre el tema del Espíritu Santo, Su misión, y Su obra.

El Espíritu Santo es una Persona
La Biblia enseña que el Espíritu Santo es una persona.  Al Espíritu Santo le es atribuido por las escrituras: vida, pensamiento, voluntad, acción, individualidad, carácter, e influencia.  Cualquier cosa que sea atribuida a la personalidad de Dios y de Cristo es también afirmada del Espíritu Santo.  En el Antiguo Testamento Jehová era una pluralidad de personas.
Génesis 1:26, «Entonces dijo Dios:  Hagamos al nombre a nuestra imagen.»
Génesis 3:22, «Y dijo Jehová Dios:  He aquí el hombre es como uno de nosotros.»

En la obra de la creación estuvo presente el Espíritu Santo.
Génesis 1:2, «Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.»
En el Nuevo Testamento Jehová es revelado como Dios, el Padre, Dios, el Hijo, y Dios, el Espíritu Santo.  De todos los tres se habla en igualdad.
Mateo 28:19, «Por tanto, id, y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
Romanos 15:30, «Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.»
.2 Corintios 13:14, «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.  Amén.»

Las escrituras del Nuevo Testamento atribuyen personalidad al Espíritu Santo.  Pablo declara en .1 Tim. 4:1 que el Espíritu «habla.»  Jesús dijo que cuando el Espíritu venga «dará testimonio» (Juan 15:26).  Pablo dice que el Espíritu Santo «nos ayuda en nuestra debilidad» e «intercede» por nosotros (Rom. 8:26).  Todo esto evidencia que el Espíritu Santo es una persona, exactamente como Dios es una persona y Cristo es una persona.  El Espíritu es la tercera persona en una Deidad trina revelada a nosotros en el Nuevo Testamento.

La Sanidad Divina Y MILAGRO

LA SANIDAD DIVINA MILAGROSA
Nuestra pregunta para este estudio es esta:  ¿El don de sanidad que estaba entre los dones espirituales de la era del Nuevo Testamento ha continuado hasta esta época?  ¿Está Dios sanando milagrosamente ahora como lo hizo en la época del Nuevo Testamento?  ¿Hay hombres hoy día sobre quienes Dios ha conferido el «don de sanidad» como fue conferido en la época del Nuevo Testamento y mencionado por Pablo en .1 Cor. 12:4,9?  En este pasaje de la escritura los dones fueron conferidos sobre los primeros Cristianos  por el poder del Espíritu Santo y ejercidos a través de ellos.  Aun cuando había «diversidad de dones» (v.4), todos ellos eran obrados por el mismo Espíritu.  Mencionados en este pasaje están los dones de:  (1) sabiduría, (2) ciencia, (3) fe, (4) sanidades, (5) hacer milagros, (6) profecía, (7) discernimiento de espíritus, (8) lenguas, (9) interpretación de lenguas.  Usted notará que los «dones de sanidades» son sino uno de los poderes milagrosos especiales dados por el Espíritu Santo.  ¿Está este don existiendo ahora y están los hombres ejercitando tal poder ahora por la voluntad de Dios?
Será imposible arribar a una correcta concepción de lo que la Biblia enseña sobre este tema sin primero llegar a una correcta concepción de la enseñanza de la Biblia sobre el tema del Espíritu Santo, Su misión, y Su obra.

El Espíritu Santo es una Persona
La Biblia enseña que el Espíritu Santo es una persona.  Al Espíritu Santo le es atribuido por las escrituras: vida, pensamiento, voluntad, acción, individualidad, carácter, e influencia.  Cualquier cosa que sea atribuida a la personalidad de Dios y de Cristo es también afirmada del Espíritu Santo.  En el Antiguo Testamento Jehová era una pluralidad de personas.
Génesis 1:26, «Entonces dijo Dios:  Hagamos al nombre a nuestra imagen.»
Génesis 3:22, «Y dijo Jehová Dios:  He aquí el hombre es como uno de nosotros.»

En la obra de la creación estuvo presente el Espíritu Santo.
Génesis 1:2, «Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.»
En el Nuevo Testamento Jehová es revelado como Dios, el Padre, Dios, el Hijo, y Dios, el Espíritu Santo.  De todos los tres se habla en igualdad.
Mateo 28:19, «Por tanto, id, y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
Romanos 15:30, «Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.»
.2 Corintios 13:14, «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.  Amén.»

Las escrituras del Nuevo Testamento atribuyen personalidad al Espíritu Santo.  Pablo declara en .1 Tim. 4:1 que el Espíritu «habla.»  Jesús dijo que cuando el Espíritu venga «dará testimonio» (Juan 15:26).  Pablo dice que el Espíritu Santo «nos ayuda en nuestra debilidad» e «intercede» por nosotros (Rom. 8:26).  Todo esto evidencia que el Espíritu Santo es una persona, exactamente como Dios es una persona y Cristo es una persona.  El Espíritu es la tercera persona en una Deidad trina revelada a nosotros en el Nuevo Testamento.

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