Por medio de la oración se crece espiritualmente, lentamente disolvemos la mente, el intelecto y el ego y como resultado experimentamos mayor felicidad.
Los beneficios de la oración
Orar mejora la práctica espiritual, fortalece el canto del Nombre de Dios, nos brinda ayuda divina en la práctica espiritual, reduce el ego, nos protege de fantasmas, nos otorga perdón por nuestros pecados y más.
¿Cuál es la importancia de la gratitud?
Un aspirante con la emoción espiritual de gratitud está siempre cerca de Dios.
¿Cuál es la diferencia entre orar con expectativas y orar sin expectativas?
Orar sin expectativas resulta en un crecimiento espiritual más rápido y conserva nuestra energía espiritual.
¿Por qué debemos orar? Jesús Y La Oración
la santa Palabra de Dios, da muchas razones por las cuales debemos orar. Sin embargo, muchas personas no creen que sea importante o necesario enfatizar la oración. Hay cristianos que dependen mucho de la experiencia, de la educación, de las obras, del esfuerzo, de la acción y de los programas, pero dejan de lado lo más importante de la vida cristiana: la oración. Algunos raras veces oran. Otros oran sólo cuando lo desean. No debemos orar solamente cuando tenemos ganas de orar. Según la Palabra de Dios, la oración debe ser una práctica común y corriente en nuestras vidas. Es nuestro aliento y vida espiritual. No podemos vivir espiritualmente sin ella.
SI CRISTO NECESITO ORAR – NOSOTROS TAMBIÉN DEBEMOS ORAR
En Mateo 14:23 leemos: “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. Piensa, Jesucristo, el Hijo de Dios, oró y habló mucho, en privado, a su Padre Celestial. Si el Hijo de Dios oró, ¡cuánto más necesitamos orar a nuestro Padre Celestial! Jesús fue solo a una montaña a orar. Cualquiera de nosotros puede estar a solas para orar. Es importante que cada cristiano vaya a algún lugar donde nadie pueda molestarlo y derramar su corazón a Dios.
En San Lucas 5:16 leemos, “Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba”. Jesús trató de separarse de todo lo demás para estar solo y tener una oración tranquila. Si Jesús practicó este importante tipo de oración, también debemos encontrar un lugar tranquilo donde realmente podemos pasar tiempo en la oración.
¿CRISTO NOS ORDENÓ A ORAR?
Cuando Jesús tuvo la gran carga en su corazón de sus últimos días en la tierra, llevó tres de sus discípulos con él a orar. Él los dejó mientras Él iba más lejos en el huerto para orar. Fue una gran decepción para Jesús encontrar a sus seguidores dormidos cuando Él regresó, en lugar de soportar la carga con Él. Cuando regreso para el jardín para orar, los desafió nuevamente a “vigilar y orar”. Pero cuando volvió otra vez, los encontró de nuevo dormidos.
Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”(Mateo 26:36-41).
Muchos creyentes hoy están durmiendo espiritualmente, sin carga sobre sus corazones. Por eso tenemos tan poco avivamiento, alegría, bendición y visión misionera. Muchos hoy en día, en realidad, no quieren ser despertados espiritualmente o animados a hacer algo por Dios. La Biblia dice que donde no hay visión, la gente perece. Si continuamos viviendo vidas de poca oración, nuestra visión permanecerá pequeña y no lograremos mucho para Dios. Debemos tomar tiempo para orar y ser agobiados por la obra de Dios para que Él pueda usarnos de una manera nueva y así poder ver grandes cosas hechas por Él.
¿Por qué orar? “Para que no entréis en tentación”. Muchos hoy no pueden resistir la tentación porque no están mirando y orando. Dios es capaz de liberar a cualquiera de la tentación si tiene una vida de oración, en constante sumisión a Dios y su voluntad. Sin embargo, parece ser algo muy difícil para la gente ver la necesidad de tener una oración constante. La Biblia dice: “Por tanto, someteos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros “(Santiago 4:7). Cuando nuestras vidas son siempre cedidas a Dios en oración, Él ha prometido darnos la fuerza para resistir al diablo para que el huya de nosotros.
Antes de ir para el cielo, Jesús dio lo que creo es uno de sus grandes mandamientos: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38). Cristo ordenó a sus discípulos que oraran. Así, Cristo también nos ordena orar. No todos los cristianos pueden ir al campo misionero, predicar, tocar un instrumento, cantar o dar grandes sumas de dinero. ¡Pero todos podemos orar!.


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